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Como controlar las rabietas de nuestros peques??

En primer lugar, hay que tener en cuenta que durante los primeros años de vida es normal que los niños tengan las famosas “pataletas”; están desarrollando-se, están conociéndose, y les cuesta controlar el PORQUÉ se sienten así y CÓMO gestionarlo. Por ello, el adulto (sobretodo sus referentes más cercanos) somos el ejemplo y la guía para poder ayudar-les para controlar esos enfados.


Si los niños pillan pataletas (gritan, pegan, lloran desconsoladamente…) y el adulto reacciona gritando y perdiendo los nervios, ¿quien es el que ayuda a calmarse? Es una situación MUY COMPLICADA, pero por ello a veces somos todos los que necesitamos ayuda y pautas para controlar la situación.
Lo primero que trabajamos en sesiones de terapia es que el niño aprenda a identificar-se con las emociones más básicas (alegría, tristeza, miedo, y enfado) ¿Cuándo me pongo contento? ¿Qué son las cosas que me ponen triste? ¿Qué me da miedo? ¿Cuándo me enfado? En este proceso utilizamos mucho la película “Del revés”, ya que la mayoría de niños la han visto y les motiva a jugar a las emociones y a “como me siento”. Además, en Rendiment contamos con perros de terapia, lo cual nos ayudan ya que facilitan poder llevar éste y otros procesos con una actitud más positiva, en un ambiente más relajado y de mayor confianza.


El segundo paso, es ayudarlos a poder expresar de una manera adecuada sus emociones en general, y darles herramientas y alternativas a los niños para poder controlar sus enfados. Hoy hablamos de dos de las técnicas que utilizamos en Rendiment: “La técnica del Semáforo” y la de “dibujamos nuestra rabia”.

La técnica del semáforo es hacerles entender que, al igual que cuando vamos en coche estamos pendientes del semáforo y de qué color tiene, cuando estamos muy enfadados debemos parar y respirar hondo para calmarnos (color rojo), cuando estemos mas calmados, pensamos en qué debemos hacer (color amarillo), y cuando ya estemos preparados para actuar (color verde), adelante.
Para que entiendan la técnica una de las maneras es hacerlo con música; mientras suena la música bailan y hacen lo que quieren, y cuando ésta deja de sonar ellos tienen que pararse (color rojo). Para prepararse para seguir enseñamos el color amarillo, y cuando iniciamos la música volvemos a enseñar el color verde.
Cuando tenemos esta parte controlada, lo vamos haciendo más complicado; la música ya nunca deja de sonar, sino que tienen que estar pendientes de cuando levanto las marionetas y de qué color son. Aunque parezca fácil no lo es, porque la música sigue sonando y les cuesta mucho parar! Es el ejemplo perfecto para que entiendan el proceso de como controlar nuestros enfados; ya que cuando estamos muy enfadados es muy difícil calmarnos, así que tenemos que aprender que aunque la música (el enfado) sigue sonando, debemos aprender a parar, respirar, y pensar en cómo actuar de una manera más adecuada y calmada.


Otra de las técnicas es la de dibujar nuestra rabia. El dibujo para los niños es una manera de representar y expresar su realidad, y a la mayoría les encanta! Es un proceso parecido al del semáforo y tiene algunas ideas de la técnica de “tiempo fuera”. La cuestión es que aprendan a tolerar la frustración y que aprendan a calmarse antes de pegar esas explosiones de rabia. Por ello, cuando estén muy enfadados, deben parar e irse a su habitación, o si están en clase en algún rincón de la sala, donde puedan coger un papel y colores y puedan pintar toda esa rabia y enfado que tengan. Por supuesto, el dibujo es totalmente libre. Después, si están calmados, la idea es que arruguen el papel y lo tiren a la basura (si están en casa y vivís con un perro, podéis aprovechar para dárselo al perro para que pueda destrozarlo, de esta manera ambos disfrutaran del proceso y le dais un toque divertido para disminuir tensiones). Si el niño o la niña quiere guardar el dibujo, no hay ningún problema, siempre y cuando se haya calmado. 

Tenemos que tener en cuenta que el proceso del control de las rabietas no es fácil, necesitamos de MUUUUCHA PACIENCIA (el adulto también tiene que parar, respirar hondo y actuar de la manera más calmada posible) y que los cambios no se producen de un día para otro, sino que el niño necesita tiempo para conocerse, y aprender a identificar y expresar sus emociones.